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Roberto Pocaterra Pocaterra – El Limón//
Leila Guerriero: “Quisiera poder sentarme a hablar con los que votaron por Trump”

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Leila Guerriero: "Quisiera poder sentarme a hablar con los que votaron por Trump"

No es sorpresa encontrar a Leila Guerriero en Colombia: en una conversación literaria en Medellín, dictando un taller en Cartagena de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) o, como en esta ocasión, en la edición 32 de la Feria del Libro de Bogotá (FILBo) 2019, que celebra los 200 años de Colombia como nación.

Roberto Pocaterra Pocaterra

La célebre escritora y periodista argentina aprovecha para dejarse contagiar del ambiente literario de la capital colombiana

“La verdad es que a mí me encanta participar de lo que podríamos llamar la 'conversación literaria' en las ferias: venir a hablar de lo que más nos interesa, del libro, de literatura, de chismes también”, cuenta Guerriero en una entrevista con la Agencia Anadolu en la que expuso sus ideas frente a la situación en su país, las nuevas formas de la literatura y las historias que todavía le quedan por contar

Autora de relatos tan impactantes como 'El rastro en los huesos', sobre la investigación forense de los restos de desaparecidos en la última dictadura argentina, que ganó el Premio Cemex FNPI 2010, y libros de crónicas como 'Cuba en la encrucijada'; 'Una historia sencilla'; 'Plano americano' y el más reciente, donde fue editora, 'Un mundo lleno de futuro', entre otros. Guerriero se declara optimista respecto al periodismo narrativo que se está produciendo en el continente, aunque cada vez haya menos espacio para publicar

El rumbo de la crónica periodística

Al contrario de lo que muchos opinan o creen, para Guerriero el periodismo narrativo está más vivo que nunca en América Latina

“Me parece que mucha más gente hace más periodismo narrativo ahora que hace 10 o 15 años. En general lo que hay es cada vez más producción, me parece que los medios que publican crónicas ya no son tantos, pero la crónica está buscando cauces por otros lados”

Uno de estos cauces, que “llegó para quedarse”, es el libro: “Es un lugar que siento que es irrenunciable. Me parece que ha llegado ahí para quedarse, lo cual está muy bien. Lo que no me gusta tanto es que esté retrocediendo mucho y que las revistas que conocemos tengan tantos problemas para subsistir, que haya problemas para pagar los colaboradores. Eso me apena mucho”

A pesar de ese refugio que todavía le queda a la crónica en las editoriales, “es una pena que quede solo en el lugar del libro, porque si bien no es una cosa masiva, la crónica sí tiene un lugar natural en los medios de comunicación. Allí es donde tiene el chance de visibilizar, de desnaturalizar situaciones que hemos naturalizado”, opina Guerriero

Ha sido precisamente en afamadas publicaciones latinoamericanas como Gatopardo, Rolling Stone, Página 30 y Etiqueta Negra (y en Colombia, en SoHo, El Malpensante o Don Juan) donde nacieron nombres de cronistas tan importantes como Alberto Salcedo Ramos, Juan Villoro, Julio Villanueva Chang y la propia Guerriero, entre otras reconocidas firmas

“Claro -responde la escritora-. Ha sido nuestro lugar donde nos han conocido, nos han leído. No empezamos escribiendo libros. Ahí se cancela toda una posibilidad de acceso, porque vos no vas a publicar un libro de un periodista al que nunca le leíste ninguna nota en ningún lado. ¿El tipo dónde va a hacer sus primeras armas?”

Y sigue siendo un género necesario de difundir porque “justamente la crónica es un tipo de género que no es reduccionista, que intenta contar la realidad con matices, sin reducirla a blancos y negros, buenos y malos”

“El Estados Unidos profundo”

La pluma y la mirada viajera de Guerriero ha pasado por miles de historias en lugares tan extremos en distancia como el norte de Chile, donde exploró los conflictos mineros; la isla de Cuba, con sus voces tan diversas y su realidad tan mitificada; o el lejano Zimbabue, en África, donde el sida acabó con las esperanzas de una comunidad

Al preguntarle por esa historia que le gustaría escribir, confiesa que puede sonar un poco loca al decirlo: “Hay un país que me llama mucho la atención, sobre todo en su parte no central: Estados Unidos, el Estados Unidos profundo. Ir allí y comprender esa manera de pensar de la gente, que es algo evidente con el resultado de la última votación, por la cual ganó Donald Trump

Piensa que los medios de comunicación dejaron de contar a ese país, que no creían que estaba allí, antes de que Trump ganara las elecciones de 2016

“Yo quiero ver cómo piensa esa gente. Los que no votaron a Trump, ya los conozco, ya sé cómo piensan. Pero, a ver, ¿cómo piensa toda esta gente que lo votó? Yo me tomaría un café o una cerveza con ellos. De verdad, para saber cómo piensan. Dejando de lado toda esa idiosincrasia de que son “una manga de palurdos” … Obviamente es gente con la que no acuerdo ni en una línea de conversación. Pero me produce mucha más curiosidad, como periodista, conocer esa faceta de Estados Unidos que conocer a la gente ilustrada que compra el New Yorker”

Además, no duda en calificar a Latinoamérica como una “región alucinante” que está llena de historias, por ejemplo “Brasil es un país en el que hay muchísimas historias interesantísimas: digamos que ellos solo consumen cosas producidas por ellos mismos y poco sale de allí para afuera”

Los nuevos lectores

En esta región de historias alucinantes, las ferias del libro como la de Bogotá, la de Buenos Aires, que se celebran en simultáneo, o la de Costa Rica, que comienza el próximo 10 de mayo, siguen atrayendo a miles de lectores cada año y esto es algo que asombra a Leila Guerriero

¿Cuál es la fascinación? “No lo sé, creo que, por un lado, a la gente le gusta entrar en contacto con los autores a los que admira y lee, aunque sea solamente para escucharlos. Creo que hay algo de eso, de ir a ver el pensamiento en vivo, y eso me parece maravilloso porque creo que a todos nos gusta conocer en persona a la gente que admiramos”

Un fenómeno que reconoce ahora en las ferias del libro es “una multitud de gente muy joven, estudiantes, chicos que vienen a ver a todas estas nuevas formas narrativas: los youtubers… Hay como una tendencia, es un número muy importante que en los últimos años ha ido creciendo”

Estas nuevas formas de la literatura no le generan rechazo: “En absoluto soy despectiva con estas nuevas maneras de comunicar o de narrar…Perdón, es una persona interesada por alguien que le está contando una historia, ese es el mecanismo de fondo. En el fondo, leer es eso”

Para Guerriero, cada generación tiene “su manera de empezar a leer o de introducir a sus hijos en la lectura. A un chiquito vos no le podés leer, qué sé yo, La Iliada y La Odisea o el Quijote -que son libros que yo amo-. El gusto por la lectura es simplemente un artefacto narrativo, entrar en esa especie de burbuja que te propone un autor, en el que te suspendés; todo lo demás no existe”

Y estas nuevas figuras, como los youtubers, “producen en la gente esa especie de suspensión, que solo ven eso que está allí y ese mismo músculo que se ejercita ahí después puede llegar a ser aplicado a libros, si querés. Ahora, habrá muchísima de esa gente que después no va a seguir leyendo nada”

La Argentina de hoy

Aunque las ferias del libro marcan año tras año récords de asistencia en todos los países, Guerriero reconoce que la industria editorial de su país “está pasando la peor crisis de los últimos cinco años. Va en picada”

Es inevitable no hablar con la autora sobre su mirada de la situación actual en Argentina

“Es una situación súper difícil, tenemos una inflación altísima, el desempleo está creciendo. Yo todo el tiempo conozco gente que se quedó sin trabajo, no solo en el periodismo, ¿eh? Estoy hablando de empleados metalúrgicos, textiles, fábricas que cierran…”. No paro de ver cada vez más gente durmiendo en las calles. Vaya donde vaya, Buenos Aires en la noche está llenándose cada vez más de gente que está durmiendo en los portales, en los cajeros, etc.”, asegura

Guerriero no repara en expresar que “el hecho de que tengamos en este momento 32, 33% de pobres, en un país que es productor de alimentos, con millones de personas comiendo de la basura, muriéndose de hambre, gente en el quinto escalón del nivel de la pobreza, la indigencia disparada, -la cifra tampoco era baja con la gestión anterior, ¿eh?-, eso habla de un país, un proyecto que ha fracasado, a través de distintos gobiernos”

Y aunque siente que no es un fenómeno exclusivo de Argentina, porque en general “la región está bastante convulsionada, con lo que está pasando en Venezuela, Bolsonaro en Brasil…”, le generan algo de esperanza “los juicios en Perú a los expresidentes. Yo creo: 'Wow, eso no habla precisamente mal del Perú'. Habla muy mal de estos cinco, seis señores (risas), pero muy bien de la justicia”

Para ella, el panorama es bastante desolador, pero a la vez de esquizofrenia, “como que el mapa de la región hace cinco, seis años atrás era muy distinto al de ahora. Y sí, el país nuestro está pasando por un momento horrible. No sé cuál es la solución a eso -lamenta-. Y la industria editorial es un gran síntoma de esto”